Reseñas presentadas en el marco de la emisión Vida Calesita, todos los lunes de 21 a 22hrs por RADIO OREJA.
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martes, 24 de marzo de 2015

Miss Violence

De Alexandros Avranas. Con Themis Panou, Reni Pittaki, Eleni Roussinou, Sissy Toumasi. Grecia. 2013. 




El tono de la película está dado desde los primeros minutos. Primer plano: una puerta cerrada. Es la primera puerta cerrada de muchas durante Miss Violence porque a lo largo de la película, el espectador se da cuenta de que, por más que la mayoría del tiempo está encerrado en un departamento mirando vivir a una familia, no es más que un títere paseado por el director y dejado a fuera de muchos momentos claves de esta familia. A pesar de compartir la vida de estos personajes en sus instantes más rutinarios, no somos un espectador omnisciente. De eso nos damos cuenta a través de una filmación sin movimientos. Los personajes entran y salen del campo cortando nuestra contemplación y entendimiento de lo que está realmente ocurriendo. En realidad, no vemos más que lo que querrá mostrar la familia a los servicios familiares cuando vendrán a investigarlos. 

Sigue la película. La puerta se abre y salen en silencio dos niñas de vestido blanco, las caras graves. Es el cumple de una. Lo festeja con la familia, una familia en la cual parece difícil saber bien cuales son los vínculos de parentescos entre sus distintos miembros. Lo que si, se nota que todo gira alrededor del único hombre de la familia. Que es casi el único en hablar, y las mujeres y los niños parecen revolotear a su alrededor en un baile tranquilo. La fiesta es tranquila, le falta alegría, una sombra cubre la escena de la misma forma que cubre la mirada de la cumpleañera. No sabemos nada pero sentimos que hay algo que no está bien. 

Y viene la escena culminante del principio de esta película. La cumpleañera se asoma al balcón y se tira en silencio. Miss Violence describe la vida de esta familia después de la muerte de la nena de 11 años. Una vida que termina abriéndonos las puertas de su indecible violencia. 






jueves, 19 de marzo de 2015

La Faute à Fidel

(La Culpa es de Fidel). De Julie Gavras. Con Nina Kervel-Bey, Julie Depardieu, Stefano Accorsi. Francia. 2006. 




Anna tiene unos 10 años. Vive en una casa grande con su mama francesa, su papa español, su hermanito y su niñera, Carmen, cubana. Pero un día, su tía y prima españolas llegan a París, huyendo la dictadura de Franco y su papa empieza a trabajar para la campaña presidencial de Salvador Allende. Y se derrumbe el mundo de Anna. Mudanza, dispensa de catequesis, despido de Carmen e invasión del nuevo departamento de barbudos. Y Carmen le aviso a Anna antes de irse, los barbudos son peligrosos, son comunistas.

Descubrimos los cambios de esta familia clásica de clase media a través de la mirada de la nena, la mayoría de sus planos están a su altura. Como mira por arriba con admiración a su otra tía, la que se casó, la que se parece a una princesa. La sensación de ahogo cuando está rodeada de los barbudos fumando, metáfora de un combate político invadiendo su caparazón familiar. La vista tapada por siluetas desconocidas cuando participa en una manifestación de calle son sus padres.  

Y esta mirada del espectador, limitada al nivel de las caderas de los demás personajes, acompaña las reflexiones de la nena y su descubrimiento de esta nueva forma de vivir. Anna aprende a romper los clichés que le contaron sobre el comunismo, a adaptarse fuera del orden y de la disciplina, a hacer la diferencia entre el espíritu de grupo y el reflejo del hacer como los demás sin cuestionarse. Y en respuesta a su cambio de mirada sobre lo que la rodea, responden una nueva mirada de los adultos sobre ella. La Culpa es de Fidel logro conmoverme con un solo intercambio de mirada entre Anna y su madre, una mirada silenciosa llena de confianza.